“La tierra es un sistema coherente que posee la capacidad de autoregularse a sí misma para mantenerse en equilibrio, del mismo modo en que lo hacemos nosotros con nuestros cuerpos.
Bajo esta hipótesis James Lovelock, mientras trabajaba para la NASA en 1969, comenzó a llamar “Gaia” al planeta, en alusión a la diosa griega de la tierra

Hace 300millones de años todos los continentes de la tierra estaban unidos en un gran supercontinente llamado “Pangea”.

A lo largo de diferentes períodos evolutivos de la tierra, su superficie se fue transformando, junto a cambios climáticos, variaciones en la frecuencia Schumann de resonancia y la emergencia y extinción de especies, hasta llegar a su estado actual.

Según la segunda ley de la termodinámica, en estos momentos la atmósfera terrestre debería estar en equilibrio químico y componerse de, aproximadamente, un 99 % de CO2 sin apenas vestigios de oxígeno y nitrógeno.

Según la teoría de Gaia, el que al día de hoy la atmósfera la compongan un 78 % de nitrógeno, 21 % de oxígeno y apenas un 0,03 % de dióxido de carbono es un indicio de que todos los seres vivos participamos de una u otra manera en mantener las condiciones necesarias para la vida, de manera coherente y sincronizada.

Somos como células cumpliendo una función en este gran super organismo llamado Tierra.”

Khalil Bascary

Mapa que muestra el movimiento de las placas tectónicas y continentales durante los últimos 300millones de años hasta la actualidad.

 

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