“Desde niños hemos sido educados para buscar la independencia a diferentes niveles. Muchas de esas ideas surgieron con el Darwinismo social, la supervivencia del más apto, base del actual sistema de competencia económica. De ese modo nos entrenan para buscar el mayor beneficio personal, ignorando las necesidades del sistema.

Anteriormente nos educaban para ser dependientes; dependientes de las ordenes del rey, del pápa o los mandatos de “dios”. Ambas posturas, hasta el día de hoy, nos traen contradicciones y conflictos internos. Tenemos que mostrarnos fuertes para destacarnos sobre los demás, pero nos sabemos sensibles y con frecuencia emocionalmente dependientes.

Esta manera de ser surge de una desconexión del funcionamiento natural del universo. Todos estamos interconectados, a nivel cuántico, físico, emocional y psicológico. Una partícula aislada del átomo no existe, una célula aislada del cuerpo deja de existir, una persona aislada de todas sus relaciones no puede existir, porque somos en la medida en que nos relacionamos. Somos una nota en una sinfonía, una gota en un océano, una partícula en INTERDEPENDENCIA con una serie infinita de entramados universales.

Esa comprensión nos lleva inevitablemente al pasaje de la consciencia del ego (dependencia-independencia) a la consciencia de unidad (interdependencia).”

Khalil Bascary


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