La comunicación entre madre e hijo comienza incluso antes de que el embrión se implante en el útero materno, según acaban de demostrar científicos de la Fundación IVI.

El fluido que lubrica el endometrio de las mujeres durante todo su ciclo menstrual segrega un lubricante con pequeños microRNA cuya composición varía en diferentes momentos del ciclo menstrual.

En un experimento con ratones los científicos valencianos descubrieron que esos microRNA del endometrio materno son capaces de viajar hasta el interior del embrión, antes incluso de que éste se haya implantado definitivamente en el útero.

“Es como si de alguna manera, a través de estas pequeñas vesículas de información genética, la madre le indicase el camino al embrión: ‘Estoy preparada, te puedes pegar [a la pared del endometrio]”, explica Felipe Vilella -uno de los autores del trabajo- .

Pero además los microRNA maternos se unen al RNA mensajero del embrión y son capaces de modificar genéticamente algunas regiones de su genoma. Entre las implicaciones de este hallazgo, por ejemplo, la madre de un embrión fecundado con un óvulo de donante podría modificar la información genética de su futuro hijo. O, por el contrario, el útero de una madre de alquiler podría influir en el embrión de otra pareja gestante desde el momento en que lo aloja en su vientre.

Khalil Bascary y María Valerio

 


 

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