“Todas las cosas se forman por vórtices de energía que giran como torbellinos espiralados. Desde los átomos hasta las estrellas. Y es a través de ese movimiento espiral que las cosas se mueven, avanzan, se despliegan o se contraen, crecen o se reducen.

Por eso en la naturaleza tenemos ejemplos de sobra de geometrías en espiral, como el patrón de crecimiento de los pétalos de las flores, el movimiento de crecimiento de los tallos de las plantas e incluso el desarrollo del feto humano.

En la última década algunos astrónomos cayeron en la cuenta de que los planetas y las estrellas no se mueven de manera circular ni elíptica entorno a otros cuerpos celestes más grandes. Todos los cuerpos realizan un movimiento de giro, sumado a otro movimiento de avance en el espacio, lo que en sumatoria constituye un movimiento de giro espiralado a través del espacio-tiempo.

Por la propiedad fractal del universo, ese patrón espiral guarda una gran similitud con el patrón de crecimiento de las células en el cuerpo de distintos seres vivos.
Por eso podemos decir que la espiral es una de las improntas geométricas comunes que nos conectan y nos hermanan con el resto del cosmos”.

Khalil Bascary

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